jueves, 28 de marzo de 2013

“El Jueves santo en los Escritos de san Francisco de Asís”

Jesús, antes de su pasión gloriosa, se reunió con sus discípulos el jueves santo, en el cual, según la versión de Juan, mostró su amor en “el lavatorio de los pies”.



La vida de Francisco no era más que una imitación verdadera de Nuestro Señor Jesucristo, no en un nivel ideológico, sino en el plano de la vida cotidiana -vivida-. Podemos encontrar muchos elementos de esta similitud entre la vida de Francisco y de la vida de Jesús. Por ejemplo uno bien conocido: el de Greccio en 1223 en la que Francisco representó el nacimiento del Salvador, en modo particular y tocante, durante la celebración eucarística. Dado que en aquella época había la distancia entre el misterio celebrado en la liturgia y la capacidad de la gente común para percibirlo. Francisco quería explicar en un modo teatral la  teología del misterio celebrado de una manera tangible. Por lo tanto, en Greccio, Francisco introduce a los animales en escena, y adapta el pesebre para el uso litúrgico, convirtiéndolo en un altar. Otro signo es lo que sucedió el día del tránsito que mencionaré más adelante.
Francisco nos muestra el profundo valor del itinerario humano hacia la unidad perdida a causa del pecado. Francisco nos mostró a través de su modelo que nuestra vida debe ser un ‘Jueves Santo’, como camino de preparación, en la que el Señor Jesús mostró a los discípulos tres vías que conducen a la unidad, explicada en el capítulo 17 del Evangelio según San Juan, entre el hombre mismo, con los demás y con Dios, a saber: el amor fraterno, con especial referencia al acto de Jesús lavando los pies de sus discípulos, la Eucaristía en el contexto de la cena de Pascua y el ministerio sacerdotal .
I. El amor fraterno
 

El amor fraterno es el nuevo mandamiento de Jesucristo, dado en la Última Cena a sus discípulos, diciéndoles: “Os doy un mandamiento nuevo: Amaos los unos a los otros como yo os he amado, así os améis unos a otros” (Jn 14:34). Pero antes de dar tal mandamiento, y antes del manifiestarlo plenamente en la cruz, mostró a sus discípulos lo que era el camino sagrado del amor divino, con el lavatorio de los pies.
El evangelista en el Cap.13, antes del lavatorio de los pies, dice: “Antes de la fiesta de la Pascua, Jesús, habiendo amado a los suyos que estaban en el mundo, los amó hasta el extremo» (Jn 13,1). El amor es creativo y ha dado lugar a un gesto de Jesús amando demasiado: “lavar los pies”. Esto se conmemora litúrgicamente cada Jueves Santo, cuando el celebrante  hace exactamente todos los gestos hechos por el divino maestro: “se levantó de la mesa, se quitó su manto, tomó una toalla, echó el agua y comenzó a lavarles los pies” (cf. Jn 13, 4-5). Estas acciones indican que Jesús se convierte en un esclavo para servir. Así se lleva a cabo una revelación de su kénosis, anonadamiento: el maestro, el grande, es el esclavo, el pequeño (cf. Jn 13:12-17). Francisco no es más grande que su Señor, hizo lo mismo hasta el final.
Texto escrito y traducido del italiano por
FRAY ADELMO VÁSQUEZ DIAZ
JERUSALÉN
Título original: “Il Giovedì Santo negli Scritti di San Francesco”
Puedes descargar el trabajo original en italiano aquí: Giovedi santo negli scritti di san Francesco los derechos son compartidos, puedes utilizarlo libremente, citando previamente al autor. Gracias.

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